Objetivo
Qué queréis preservar, comunicar o publicar con la producción.

Cómo trabajamos
Cada fase responde al repertorio, la formación, el espacio y el resultado que queréis conservar. El método permite tomar decisiones claras sin apartar la atención de la música.
El punto de partida
No hace falta llegar con todas las respuestas. Sí necesitamos comprender la idea y saber quién coordina la formación, quién decide en lo artístico y quién debe aprobar la propuesta.
Qué queréis preservar, comunicar o publicar con la producción.
Plantilla, instrumentación, duración y necesidades musicales del programa.
Lugar previsto, acústica, accesos, ensayos, montaje y fechas posibles.
Máster, versiones y, cuando se contrata, fabricación o publicación.
Un recorrido conectado
El alcance puede incluir todo el proceso o una fase concreta. En cualquier caso, las decisiones deben estar coordinadas para evitar correcciones innecesarias y conservar la identidad de la formación.

Conocemos la idea, quién toma las decisiones y qué condiciones hacen viable el proyecto.
Ordenamos sesiones, disposición, captación, documentación, responsables y entregables.
Nos desplazamos al espacio acordado y adaptamos la microfonía a la formación y a su acústica.
Construimos claridad, equilibrio y profundidad con revisiones comprensibles y una intención compartida.
Preparamos los formatos acordados y, si forma parte de la propuesta, coordinamos las fases posteriores.
Durante la sesión
El equipo técnico, la dirección y las personas responsables necesitan saber qué se busca, cómo se organiza la sesión y qué decisiones deben tomarse en cada momento.
La tecnología cumple su función cuando facilita la escucha y permite capturar con solidez desde el origen. Así la edición y la mezcla desarrollan la interpretación en lugar de intentar reconstruirla.
El siguiente paso
Con la formación, el repertorio, el espacio, unas fechas aproximadas y el objetivo podremos valorar el enfoque adecuado.